Muelle
Juan Carlos Argüello ha sido sin duda el graffitero más conocido en el panorama estatal. Pero posiblemente pocos lo conozcan por su nombre y sí por su firma: Muelle.
Eran muchos muros de Madrid los que tuvieron el gran honor de lucir durante algún tiempo la firma de este ilustre personaje. Otro símbolo de la movida. Porque si la música cambiaba el panorama de la ciudad, la pintura en los pasadizos, túneles puentes y toda obra pública civil estaban dando un nuevo color al paisaje madrileño.
Y no sólo con los típicos eslóganes políticos que abundaban, y mucho, también con bellas obras de arte. Recuerdo el OTAN NO en el tejado del metro Batán y aquellas alegorías por la paz en los muros de la Calle Sepúlveda. Pero también se abría camino desde los EE.UU. el graffitti. Y Muelle era su máximo exponente. Recordamos su firma en el depósito de agua de Campamento.
Fuera del barrio, Muelle sólo pudo difundir su arte en las calles, aunque también se dedicaba al papel, como no. Pero fue el graffitti el que le dio fama.
Su obra más reconocida la hizo en la M-30 ¿se puede ser más castizo? A seis colores.
Muelle inició su andanza graffitera en 1984 con firmas en el barrio de Campamento del décimo distrito de Madrid. Por aquel entonces el 36 y el 65 eran la única y lenta comunicación con el centro y el metropolitano no volaba. Aún así estaba a tiro de piedra de Plaza de España. Por las noches Muelle salía a las calles y firmaba las paredes con su simple y estética caligrafía. Poco a poco su obra, su Muelle iba siendo más y más elaborado hasta la mítica obra de la M-30.
Cualquier sitio era bueno para Muelle, pero siempre respetando. Bueno, siempre que le respetaran a él. Conocidos fueron sus pugnas con el Ayuntamiento. Al parecer el ayuntamiento usaba a Muelle a su antojo, cuando Madrid quería ser moderna y urbana se servía de Muelle, pero cuando quería ser reaccionaria no dudaba en borrar su obra y detenerle y hacerle pagar multas. Muelle incluso llegó a acusar de plagio al ayuntamiento por publicar su obra sin su permiso.
Hoy en día queda poco de su arte no borrado. Queda un Muelle en la calle Montera 32.






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